La vuelta a la calma es mucho más que “sentarse cinco minutos antes de que suene el timbre”. Bien diseñada, ayuda a reducir progresivamente la intensidad, recuperar el control atencional, consolidar hábitos de práctica segura y cerrar la sesión con una breve reflexión sobre lo aprendido.
Además, el currículo LOMLOE incorpora de forma explícita los procesos de activación corporal, dosificación del esfuerzo y relajación dentro de una práctica motriz saludable. En primer ciclo incluso se menciona la participación en juegos de activación y vuelta a la calma.
Para qué sirve la vuelta a la calma
- Disminuir progresivamente la intensidad después de tareas exigentes.
- Facilitar la transición entre la práctica física y la siguiente actividad escolar.
- Trabajar respiración, percepción corporal y autorregulación.
- Introducir movilidad suave cuando tiene sentido.
- Revisar brevemente qué se ha aprendido.
- Consolidar rutinas de seguridad e higiene asociadas a la actividad física.
Cuánto debe durar
No existe una duración universal. En una sesión escolar puede ocupar entre 4 y 10 minutos según la intensidad, la edad y el objetivo. Una clase basada en precisión o expresión corporal puede necesitar un cierre distinto a una sesión con carreras, juegos de persecución o circuitos intensos.
Ejemplo 1: respiración y paseo consciente
Tras una actividad intensa, el grupo camina por el espacio durante uno o dos minutos. El docente propone bajar progresivamente el ritmo y prestar atención a la respiración. Después pueden realizarse tres o cuatro ciclos de inspiración tranquila y espiración algo más larga, sin forzar.
Es una opción sencilla para alumnado de cualquier ciclo y funciona especialmente bien cuando la sesión ha terminado con mucha activación.
Ejemplo 2: movilidad suave guiada
Podemos enlazar movimientos lentos de hombros, brazos, columna, cadera y tobillos. El objetivo no es ganar flexibilidad en cinco minutos, sino mover de forma cómoda y recuperar una sensación de control corporal.
Evita convertir esta fase en una competición de “quién llega más lejos” o mantener posiciones dolorosas.
Ejemplo 3: semáforo corporal
El alumnado se desplaza suavemente por el espacio:
- Verde: caminar con normalidad.
- Amarillo: caminar muy despacio y respirar de forma tranquila.
- Rojo: detenerse, notar respiración y postura durante unos segundos.
Es especialmente útil en primer y segundo ciclo porque convierte la regulación en un juego sencillo.
Ejemplo 4: espejo lento por parejas
Un alumno realiza movimientos suaves y el otro los imita como si fuera su reflejo. Después intercambian roles. La consigna principal es que los movimientos sean lentos, amplios y controlados.
Además de reducir activación, permite trabajar atención, coordinación y comunicación no verbal.
Ejemplo 5: “tres cosas de la sesión”
Mientras el grupo recupera la respiración, el docente formula tres preguntas rápidas:
- ¿Qué hemos aprendido hoy?
- ¿Qué decisión te ha funcionado mejor?
- ¿Qué intentarías hacer diferente la próxima vez?
Este cierre conecta la experiencia motriz con la reflexión y puede aportar evidencias útiles para la evaluación.
Ejemplo 6: reto de pulso percibido
En tercer ciclo se puede pedir al alumnado que compare cómo siente su respiración inmediatamente después de la actividad y dos minutos más tarde. No es necesario convertirlo en una medición médica: basta con observar cómo cambia la percepción del esfuerzo y relacionarlo con la recuperación.
Propuestas por ciclos
Primer ciclo
- semáforo corporal;
- animales que se mueven cada vez más despacio;
- respiración con manos sobre abdomen;
- cuento motor de cierre;
- movilidad suave imitando al docente.
Segundo ciclo
- espejo por parejas;
- paseo consciente;
- movilidad por segmentos corporales;
- juego de equilibrio tranquilo;
- autoevaluación con una pregunta breve.
Tercer ciclo
- secuencia autónoma de movilidad;
- respiración y percepción del esfuerzo;
- registro rápido de sensaciones;
- feedback por parejas;
- reflexión sobre decisiones tácticas o cooperativas.
¿Hay que estirar siempre?
No. “Vuelta a la calma” y “estiramientos” no son sinónimos. Los estiramientos pueden formar parte de algunas sesiones, pero no es obligatorio terminar todas las clases con una batería idéntica. La selección debe responder al objetivo, al tipo de esfuerzo realizado y al aprendizaje que queremos consolidar.
Cómo integrarla en la programación
La vuelta a la calma debe aparecer como una parte funcional de la sesión, igual que la activación y el bloque principal. Si estás revisando la organización completa de una clase, consulta el Tema 20 sobre planificación y modelos de sesión.
Para tareas relacionadas con equilibrio y control corporal puede ser útil conectar el cierre con lo trabajado en el Tema 7 sobre coordinación y equilibrio.
Una estructura de 6 minutos
- 2 minutos: reducción progresiva de intensidad caminando.
- 2 minutos: movilidad suave o ejercicio respiratorio.
- 1 minuto: percepción corporal.
- 1 minuto: pregunta de reflexión o autoevaluación.
Fuente curricular
Una buena vuelta a la calma no necesita ser larga ni sofisticada. Necesita tener una intención clara y ayudar a que el alumnado termine la sesión comprendiendo mejor su cuerpo, su esfuerzo y lo que acaba de aprender.








