La musculación y los anabólicos (II)

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La utilización de anabólicos sin fines médicos o terapéuticos acarrea gravísimos riesgos para la salud, que son potenciados por la utilización de “megadosis”: una dosis normal prescrita con fines médicos varía entre 1 y 5 miligramos; más de 7 miligramos implican una sobredosis; algunos consumidores llegan a aplicarse megadosis de 100 o más miligramos, implicando intoxicaciones que pueden llegar a ser mortales.

La utilización de estas megadosis se debe al falso convencimiento de que a mayores cantidades se consiguen mejores resultados. Además de las dosis exageradas, también  llegan a saturarse de hormonas de diferentes tipos, muchas veces combinadas con otras drogas como ser estimulantes, analgésicos y anti-inflamatorios.

Los principales riesgos de consumir este tipo de drogas son los siguientes:

hombres: si bien son derivados de una hormona sexual masculina, la droga puede afectar el funcionamiento del sistema reproductor como atrofia de testículos e hipertrofia prostática (ambos implican graves riesgos de cáncer), reducción de la producción de esperma, impotencia, calvicie, dificultad o dolor en la micción y desarrollo de pechos.

mujeres: pueden experimentar, la “masculinización”, hipertrofia de clítoris; desarrollo anormal de vello facial y corporal y agravamiento de la voz.

ambos sexos: ictericia, acné, temblores, dificultades respiratorias, dolor, hinchazón y acumulación de líquidos en articulaciones, aumento de presión arterial y aumento de posibilidades de lesiones en músculos, tendones y ligamentos.

Los especialistas aseguran que no existe una formula mágica para el desarrollo de una buena musculación al margen de una adecuada dieta y ejercicios adecuados, descartando de plano la utilización de esteroides o anabólicos por los riesgos antes descriptos.

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