Halterofilia, el Deporte de los más fuertes

Desde que en 1906 el griego Dimitrios Tofalos se encumbrara en el podio olímpico, la halterofilia ha cambiado en cuanto a la estética de los practicantes y las normas que rigen los movimientos en competición, pero en esencia, el deporte de la halterofilia sigue siendo lo mismo desde sus inicios: levantar el mayor peso posible. Ser el más fuerte, en definitiva.

Desde muy antiguo (se considera de los deportes más veteranos) se viene practicando en todas las civilizaciones. Su éxito y popularidad se debían al hecho evidente de la facilidad con que se obtenían las herramientas para competir. Ni porterías, ni palas, ni pelotas… Hace miles de años no se precisaba nada más que una roca o un pedazo de hierro lo bastante pesados como para que los competidores pudieran medir sus fuerzas.

No fue hasta finales del siglo XIX cuando la halterofilia empezó a consolidar sus bases como deporte, como otro deporte cualquiera. El campeón austriaco Wilhelm Türck fundó la que se considera primera escuela de halterofilia en la década de los 80 del siglo XIX, e introdujo modificaciones en la manera de entrenar a los jóvenes a su cargo. A partir de ese momento, los entrenamientos fueron más sistemáticos y la halterofilia, gracias a Türck y otros halterófilos, fue cobrando relevancia internacional hasta hacerse olímpica en 1896, y más tarde, en 1898, celebrar su primer campeonato mundial en Viena.

De todas maneras, la organización de los practicantes de este deporte a principios de siglo XX era escasa. En 1920 se fundó la Federación Internacional de Halterofilia, lo que ayudó a su consolidación e independencia respecto de otras federaciones, como la de lucha libre. En aquellos tiempos, y hasta 1928, todavía eran reglamentarios los levantamientos a una mano con mancuernas, algo que hoy sólo queda para el entrenamiento con pesas y la exhibición de culturistas. Las modificaciones en los movimientos en el acto de levantar la barra, fueron variando con el paso de los años hasta resumirse en las dos variantes o modalidades que hoy reconoce la Federación Internacional de Halterofilia. Éstas son la modalidad de arrancada y de dos tiempos. La primera es la más difícil de realizar y en la que los deportistas levantan menor cantidad de peso. La razón es obvia: realizan el acto de un tirón, mientras que en la modalidad de dos tiempos, el ejecutante lleva la barra al pecho antes de volver a tomar impulso y alzarla completamente.

La halterofilia es el deporte del más fuerte, pero no todo consiste en acumular fuerza bruta. Con frecuencia se deja de lado que la halterofilia es un deporte muy técnico, cuyo ejecutante requiere grandes dosis de concentración y entrenamiento. Los practicantes de este deporte aseguran que la capacidad mental es primordial a la hora de enfrentarse a esa carga colosal que cuelga a ambos lados de la barra.

En España, deportistas como Lidia Valentín ayudan a difundir un deporte que a veces no ha tenido la fama merecida. La halterófila leonesa viene demostrando, con sus logros y proyección, que muchas personas, además de los hombretones fornidos, pueden practicar y triunfar en el mundo de la halterofilia.


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