Tema 7: Coordinación y equilibrio. Concepto y actividades para su desarrollo

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Coordinación y equilibrio
Coordinación y equilibrio. Concepto y actividades para su desarrollo

TEMA 7 Oposiciones Educación Física Primaria

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Índice PRIMER tema

ÍNDICE

  1. APORTACIONES TEÓRICAS BÁSICAS Y DE DEFINICIÓN CONCEPTUAL.
    1.1. En relación a la coordinación.
    1.1.1. Marco definicional.
    1.1.2. Marco teórico.
    1.2. En relación al equilibrio.
    1.2.1. Marco definicional.
    1.2.2. Marco teórico.
  2. LA COORDINACIÓN Y EL EQUILIBRIO COMO CAPACIDADES PERCEPTIVO-MOTRICES.
    2.1. Modelo de comprensión integrador y global de capacidades y de habilidades motrices como contenidos de trabajo de la educación física.
    2.2. Aportaciones básicas que nos ofrece la neurofisiología en relación a la explicación del control de todo acto motor.

Índice SEGUNDO tema

COORDINACIÓN Y EQUILIBRIO.

CONCEPTO Y ACTIVIDADES PARA SU DESARROLLO.

HABILIDADES MOTRICES BÁSICAS. COORDINACIÓN Y EQUILIBRIO.

COORDINACIÓN.

Concepto.

  • -Tipos de Coordinación.
  • -Desplazamientos.

Marcha

Carreras

  • -Saltos.
  • -Giros.
  • -Lanzamientos y Recepciones.

EQUILIBRIO.

Concepto.

  • -Tipos de Equilibrio.

ACTIVIDADES DE EJERCITACIÓN PARA LAS HABILIDADES BÁSICAS.

  • Desplazamientos
  • Marcha
  • Carrera
  • Saltos
  • Giros
  • Lanzamientos y recepciones
  • Equilibrios

PRIMER tema desarrollado

RESUMEN DEL TEMA

Dentro del engranaje de capacidades y de habilidades motrices que nutren la riqueza de la motricidad humana y, particularmente, en el desarrollo de las primeras edades evolutivas correspondientes a la enseñanza primaria, la coordinación y el equilibrio constituyen las capacidades de base perceptivo-motriz que sustentan dicho engranaje.

Tras una primera revisión de aspectos teóricos y de definición respecto de estas dos capacidades fundamentales, pasaremos a profundizar más en lo que supone dicho componente perceptivo-motriz desde dos enfoques de estudio: a) desde un modelo de comprensión integrador y global de capacidades y de habilidades motrices como contenidos de trabajo de la Educación Física, y b) desde las aportaciones básicas que nos ofrece la neurofisiología en relación a la explicación del control de todo acto motor. A partir de aquí pasaremos a ofrecer la adecuación de los distintos elementos y recursos que hay que barajar en la aplicación pedagógico-didáctica de la coordinación y del equilibrio.

DESARROLLO DE LOS CONTENIDOS

1. APORTACIONES TEÓRICAS BÁSICAS Y DE DEFINICIÓN CONCEPTUAL.

Con el fin de poder profundizar en la comprensión y en las implicaciones didáctico-pedagógicas en relación a las capacidades de coordinación y de equilibración motriz, daremos un repaso previo a las definiciones dadas por diversos altores que nos puedan inducir a una óptima síntesis de concepción del tema dentro de la Educación Física en la educación primaria.

En este sentido, en lugar de exponer definiciones aisladas, las iremos relacionando con algunas ideas básicas y los apartados correspondientes que se tratan a lo largo del desarrollo del tema. -Con ello se pretende que el lector pueda encontrar ciertos nexos de unión entre las definiciones prefijadas y los contenidos desarrollados en el tema.

1.1. En relación a la coordinación

1.1.1. Marco definicional

La coordinación se nos presenta como un concepto complejo, multifactorial, implicado de manera constante en el movimiento humano; puesto que, por sencillo que funcionalmente y estructural mente éste sea, siempre entramos en el dominio de las coordinaciones.

Existen algunas definiciones que se encuentran muy en la línea del planteamiento integrador de las diversas capacidades y habilidades motrices que proponemos en el apartado 2.1.(ver gráfico 3). Así, ya Nicks y Flcishman en 1960 sugieren que la esencia de la coordinación es la capacidad de integrar capacidades separadas en una tarea compleja Y en relación al planteamiento de base neurofisiología del apartado 2.2, estos mismos autores opinan que la buena coordinación depende del buen funcionamiento del sistema nervioso, estando el rol principal probablemente a cargo de la corteza encefálica. En este mismo sentido Morehouse define la coordinación neuromuscular como el control nervioso de las contracciones musculares en la realización de los actos motores.

Acercándonos a una definición más genérica y más adaptada a la aplicación educativa, podemos contar con la que nos ofrece Alvarez [1983] que considera la coordinación como la capacidad neuromuscular de ajustar con precisión lo querido y pensado, de acuerdo con la imagen fijada por la “inteligencia motriz”, a la necesidad del movimiento o gesto deportivo concreto.

En conclusión, pues, podemos definir la coordinación como la capacidad de regular de forma precisa la intervención del propio cuerpo en la ejecución de la acción justa y necesaria según la idea motriz prefijada.

1.1.2. Marco teórico.

Siendo más que evidente que la coordinación es una “constante” de la acción motriz, la hemos de considerar como uno de los factores responsables de “proporcionar calidad al movimiento” mediante los aspectos básicos de:

  • Precisión: en la velocidad y en la dirección.
  • Eficacia: en los resultados intermedios y finales.
  • Economía: en la utilización de la energía nerviosa y muscular requeridas
  • Armonía: en la sinergia o complementariedad de los estados de contracción y descontracción muscular utilizados.

Es evidente que la estructura del sistema nervioso y la funcionalidad del aparato locomotor son la doble vertiente evolutiva ligada al crecimiento infantil; son factores necesarios pero no suficientes para el desarrollo de la capacidad coordinativa , pues a esta hay que nutrirla con el ejercicio de la percepción y “gnosis” de los factores de propia corporalidad (somatognosis), así como los de la espacialidad y temporalidad (exterognosis).

Cuando el buen funcionamiento de la capacidad coordinativa sirve a la expresión del acto voluntario o ideomotor plasmado en habilidades concretas, hablaremos de control y ajuste del acto motor.

En este sentido resulta bastante esclarecedor el esquema (Gráfico 1) que nos aporta Bonnet en relación a la evolución de la coordinación desde un esquema corporal poco elaborado (primeras edades evolutivas) a un esquema corporal más específico propio de edades evolutivas más avanzadas.
Tipologías de coordinación: Básicamente podemos diferenciar entre:

  • Coordinación dinámica general: responsable del ajuste de la globalidad del propio cuerpo que suele, por lo general, implicar locomoción (movimiento con desplazamiento).
  • Coordinación dinámica segmentaria: integra las aferencias de las diversas modalidades sensoriales con una determinada zona segmentaria corporal localizada en los miembros distales (manó, pie) de los segmentos superiores e inferiores.

Esta última es de vital importancia para la obtención de un buen control y ajuste del acto motor puesto que:

– Asume un rol fundamental en la consolidación de la dominancia de la lateralidad.)

– Es factor inherente a la estructuración espacio-temporal y, por tanto, a la adquisición de las habilidades motrices básicas.

1.2 En relación al equilibrio.

1.2.1. Marco definicional.

En relación al concepto de equilibrio encontramos definiciones muy consensuadas que quizás podríamos agrupar en dos tendencias, unas mayoritariamente referidas a los aspectos biomecánicos y funcionales del organismo humano y su esquema corporal, y otras que entran a considerar aspectos no tan mecanicistas sino también más cualitativos del ser humano, como es su personalidad y su relación con el mundo exterior.

Así pues, en relación al primer tipo de definiciones encontramos la de Mosston [1968] que considera el equilibrio como “la capacidad de asumir y sostener cualquier posición del cuerpo contra la ley de la gravedad. Lawther [1978] lo define como “el ajuste del control del cuerpo con respecto a la fuerza de la gravedad”.

En el segundo orden de definiciones destacan definiciones como la de Vayer [1977] que considera que “el equillibrio corporal es un aspecto de la educación del esquema corporal, ya que condiciona las actitudes del sujeto frente al mundo exterior”. Y un tipo de definición quizás más completa y sintética la obtenemos de Rívenq y Terrisse que definen el equilibrio como la habilidad para mantener el cuerpo en la posición erguida gracias a los movimientos compensatorios que implican la motricidad global y la motricidad fina, cuando el individuo permanece quieto (equilibrio estático) o cuando se halla en desplazamiento (equilibrio dinámico).

Si analizamos el equilibrio como un elemento básico del funcionamiento perceptivo-motor del organismo, lo definiremos como la capacidad de controlar el propio cuerpo en el espacio y de recuperar la correcta postura tras la intervención de un factor desequilibrante.

1.2.1. Marco teórico.

De hecho, cualquier movimiento implica un estado de equilibrio cuando su ejecución requiere movimientos de reacción, bien voluntaria, bien automática, bien refleja. Así pues, podemos distinguir entre:

  • Un equilibrio reflejo (de tipo estático-postural),
  • Un equilibrio automático (dentro de la actividad de los movimientos utilitarios, automatizados, de la vida cotidiana)
  • Un equilibrio voluntario, aplicado en la acción motriz programada

A su vez, también resulta necesario poseer un buen control tónico para realizar los ajustes necesarios del organismo, conjugando las dos fórmulas básicas de equilibrio, que son las que suelen utilizarse más en la comprensión del equilibrio en la Educación Física:

  • Equilibrio estático: definido como el proceso perceptivo-motor que busca un ajuste de la postura antigravitatorio y una información sensorial exteroceptiva y propioceptiva cuando el sujeto no imprime un desplazamiento o locomoción corporal.
  • Equilibrio dinámico: establecido cuando nuestro centro de gravedad sale de la verticalidad del cuerpo (con el fin de producir locomoción o desplazamiento) y, tras una acción desequilibrante, vuelve sobre la base de sustentación.

Se hace patente, en consecuencia, que no podemos hablar de un solo tipo o de equilibrio; las acepciones son aún más variadas cuando introducimos la diversidad de posibilidades de “caídas” y las variaciones de la verticalidad y la horizontalidad corporales y espaciales específicas de cada actividad deportiva.

En relación a la concepción educativa

Existe discrepancia en cuanto a la posibilidad de mejora y tratamiento eficaz del equilibrio: se cree que es una capacidad escasamente “entrenable” debido a su estrecha dependencia con la estructura y funcionamiento nerulógico dado para cada individuo. Es este, pues, un planteamiento que entiende el equilibrio como una “cualidad dada” poco modificable, y no tanto como una capacidad con posibilidad de ser potenciada.

En cambio, es nuestra opinión, consideramos que desde el momento que podemos acrecentar el desarrollo de la función neurológica y perceptivo-motríz del niño, también se desarrolla inherentemente esa capacidad tangible y observable de la motricidad que es el equilibrio.

Y en efecto los mecanismos musculares antigravitatorios son modificables en edades evolutivas en las que el sistema nervioso presenta plasticidad para la mejora de estas capacidades. Así, se constata que los niños tienen una especial disposición para la búsqueda de situaciones equilibrantes y desequilibrantes de diversos tipos: patinar, escalar, ir en bicicleta o en monopatín.

2. LA COORDINACIÓN Y EL EQULIBRIO COMO CAPACIDADES PERCEPTIVO-MOTRICES.

Dentro del conjunto de capacidades y habilidades motrices que podemos constatar de la motricidad humana, podemos considerar la coordinación y el equilibrio como dos capacidades situadas a un mismo nivel, en el sentido de que van a la par en su labor de afianzar el sustrato de tipo perceptivo-motriz.

Así pues, y en relación al equilibrio constatamos que nuestra condición bípeda u ortoestática supone que el organismo humano asegura el mantenimiento del equilibrio estático y dinámico con el fin de luchar contra la fuerza de la gravedad. El tono de mantenimiento postura! y sus variaciones controladas por el sistema neuromuscular estabilizan el centro de gravedad en el interior del cuadrilátero de sustentación. Este sistema neuromuscular recibe aferencias propioceptivas, laberínticas y visuales que le informan del desplazamiento del centro de gravedad y genera las correcciones apropiadas para restablecerlo a su posición estable” (Rigal, [1986], p. 131).

A su vez todos estos analizadores sensoriales: óptico, acústico, vestibular, táctil y cinestésico intervienen en la resolución de la coordinación corporal.

Para comprender en que consiste el sustrato perceptivo que se asigna a la coordinación y al equilibrio, vamos a tratarlo desde dos vertientes:

  • -Desde el modelo de comprensión integrador de capacidades y de habilidades motrices como contenidos de trabajo de la Educación Física
  • Desde las aportaciones básicas que nos ofrece la neurofisiología en relación a la explicación del control de todo acto motor.

2.1. Modelo de comprensión integrador y global de capacidades y de habilidades motrices como contenidos de trabajo de la Educación Física.

El término “perceptivo-motor” informa acerca de la dependencia directa existente entre el movimiento voluntario y las formas de percepción de la información. Todo movimiento voluntario contiene un elemento de conocimiento perceptivo proveniente de algún tipo de estimulación sensorial. Para lograr el óptimo desarrollo del proceso perceptivo-motor en la infancia, se hace indispensable potenciar su anhelo de experimentación motriz, ya que los niños suelen confiar mucho en las fuentes de obtención de información acerca del mundo en que viven.

Si nos basamos en un modelo integrador y global que nos ordene las capacidades y habilidades a trabajar en la Educación Física, podremos ubicar con mayor precisión la coordinación y el equilibrio.

Dicho modelo se basa en la premisa básica que considera:

El desarrollo evolutivo de las habilidades motrices básicas y específicas adquiridas a lo largo de la dotación filogenética de nuestra especie ontogenética del individuo, se construye en función de la condición física-perceptiva y socio-motriz del niño. (Castañer y Camerino, [1993]).

Tal premisa nos remiten a una concepción interactuante de las capacidades que integran el desarrollo motor infantil que nos ilustra el gráfico n°3 de Castañer y Camerino [1993]. Como educadores debemos superar los planteamientos centrados en trabajar la Educación Física de forma unívoca, bien sea desde la condición físico-motriz, bien desde las habilidades en sí mismas. Con ello aún podremos constatar con mayor nitidez que el sustrato perceptivo-motriz existe en toda praxia o esquema de acción motriz.
Las capacidades perceptiva, físico y socio-motriz, que son el fundamento de las habilidades resultantes, se potencian y afinan a su vez, con la ejercitación de las habilidades motrices. Es pues Evidente que los contenidos de tipo perceptivo, al igual que los de tipo condicional (físico-motriz) y socio-motriz son susceptibles de aprendizaje, y como tales requieren, a su vez, de la puesta en práctica de las habilidades motrices

A partir del gráfico anterior, y siguiendo las aportaciones de los autores mencionados, presentamos seguidamente la forma gráfica que ilustra, a modo de intersecciones, el planteamiento integrador e interrelacionado de los diversos componentes que conforman la capacitación perceptivo-motriz:

En el gráfico constatamos que la distribución de los componentes primarios da lugar a zonas de intersección en las que se ubican los componentes secundarios en función del grado en que participan de los primarios.

La zona de intersección total, colocada en el centro, muestra las capacidades perceptivas fundamentales: el equilibrio y la coordinación, que, en definitiva, son las que muestran el nivel de desarrollo perceptivo del niño al ser capacidades susceptibles de ser observadas, valoradas e incluso medidas por parte del educador.

El concepto de cuerpo, el tono muscular, la respiración, la lateralidad, etc., requieren de un buen filtraje de las capacidades de coordinación y de equilibración corporal; son elementos existentes de forma inherente en cualquier tipo de actividad y de movimiento. Somos precisamente los educadores de la motricidad infantil los que apreciamos con mayor sutileza la importancia que dichos elementos juegan en la edificación de la motricidad del niño.

2.2. Aportaciones, básicas que nos ofrece la neurofisiología en relación ala explicación del control de todo acto motor.

Ya hemos mencionado en el apartado 2.1. que el término “perceptivo-motor” informa acerca de la dependencia directa existente entre el movimiento voluntario y las formas de percepción de la información. Todo movimiento voluntario contiene un elemento de conocimiento perceptivo proveniente de algún tipo de estimulación sensorial.

Resulta para todos evidente que para ejecutar una determinada praxis o habilidad concreta se requiere de la coordinación de diversos niveles de contracción muscular en relación al contexto o situación concreta en que se ha de dar dicha praxis. Según Rigal [1987]: “…la realización de una praxis implica que el sistema nervioso controla las características espaciales, temporales y cuantitativas y transforma una intención abstracta en actividad muscular adaptada a la situación. Es en la unión neuromuscular donde esta transformación se opera”. (Rigal [1987])

En relación a todo acto motor voluntario o prepositivo, vamos a guiamos sobre el gráfico que, aporta Rigal [1987] expuesto de una manera simplificada y centrada en el tema que nos atañe

Se constata que desde el momento en que el individuo decide – por tanto se propone y se motiva – a realizar una acción determinada, los cortex asociativos frontal y parietal son los primeros en activarse. Es aquí donde reside el inicio de la planificación de la acción que se desea alcanzar.

  • El cortex asociativo frontal se centra en la motivación e interés de la acción a realizar
  • El cortex asociativo parietal parece ser el responsable de controlar la estrategia motriz más idónea según sea el contexto de actuación.

A nivel del tálamo con los ganglios de la base y del neocerebelo se establece la fase de programación, es decir que se comprueba que el estado tónico y postural del organismo sea el óptimo para la acción requerida.

Todos estos datos van a parar a las áreas 6 y 4 del cortex motor frontal y son transmitidos en forma de impulsos nerviosos a la médula espinal, es decir por vía córtico-espinal (del cortex a la médula espinal).

A partir de aquí se inicia el movimiento. Si atendemos a un sentido global, integral y/o sistémico de entender nuestra motricidad como sejes inteligentes, constatamos que una vez ejecutado el movimiento, las sensaciones y estímulos que de él se derivan vuelven, a manera de feed-back a la zona del tálamo, con lo cual somos capaces de apreciar los posibles errores y los éxitos y poder mejorar las nuevas acciones similares que nos propongamos.

En conclusión, la coordinación que implica el desarrollo de un determinado movimiento se nutre del feed-back de origen visual, auditivo, propioceptivo, táctil, etc en directa relación al conocimiento del resultado de la acción. De manera paralela constatamos la función imprescindible de control del equilibrio tónico-postural a nivel del cortex asociativo parietal

BIBLIOGRAFÍA

  1. Bibliografía consultada.

ALVAREZ, C. [1983]: La preparación/titea del fútbol basada en el atletismo. Madrid: Gymnos

CASTAÑER, M Y CAMERINO.O Í1993} (2° ed): La Educación Física en la enseñanza primaria. Barcelona. INDE.

CASTAÑER, M Y CAMERINO,O [1992J: Unidades didácticas para primaria.!. Barcelona: INDE.

ROSTIG.M Y MASLOW, PH. [1987]: Educación del movimiento. SBuenos Aires: Panamericana?

LE BOULCH [ 1984]: La educación por el movimiento tn edad escotar. Barcelona: Paidós

MANNO, R [1989]: Fondamenti dell’allenamento sportivo. Bologua: Zanichelli.

MOREHOUSEL: Fisiología del ejercicio. (2°ed). El Ateneo : MOSSTON, M.: Gimnasia dinámica..

RIGAL, R. [1987]: Motricidad humana. Fundamentos y aplicaciones pedagógicas. Madrid: Pila Telena.

RIGAL, R. [1979]: Motricidad: aproximación psicofosiológica. Madrid: Pila Telena.

RIVENQ Y TERR1SSE: Equilibre estanque et dinamique. Mouvement. Vol 9. n°3

VAYER, P. [1977]: El diálogo corporal. Madrid; Científico-médica.

VAYER, P. [1977]: El niño frente al mundo. Madrid: Científico-médica.

  1. Bibliografía recomendada.

CASTAÑER, M Y CAMERINO.O [1993]: (2° ed): La Educación Física en la enseñanza primaria. Barcelona :INDE.

CASTAÑER, M Y CAMERINO.O [1992]: Unidades didácticas para primaria.!. Barcelona :INDE.

MANNO, R [1989]: Fondamenti dell’allenamento sportivo. Bologna: Zanichelli. RIGAL, R. [1987]: Motricidad humana. Fundamentos y aplicaciones pedagógicas. Madrid: Pila Telena.

 

 

SEGUNDO tema desarrollado

COORDINACIÓN Y EQUILIBRIO.

CONCEPTO Y ACTIVIDADES PARA SU DESARROLLO.

HABILIDADES MOTRICES BÁSICAS. COORDINACIÓN Y EQUILIBRIO.

COORDINACIÓN.

Concepto.

  • -Tipos de Coordinación.
  • -Desplazamientos.

Marcha

Carreras

  • -Saltos.
  • -Giros.
  • -Lanzamientos y Recepciones.

EQUILIBRIO.

Concepto.

  • -Tipos de Equilibrio.

ACTIVIDADES DE EJERCITACIÓN PARA LAS HABILIDADES BÁSICAS.

  • Desplazamientos
  • Marcha
  • Carrera
  • Saltos
  • Giros
  • Lanzamientos y recepciones
  • Equilibrios

HABILIDADES MOTRICES BÁSICAS. COORDINACIÓN Y EQUILIBRIO.

El concepto de habilidad motriz básica en Educación Física considera una serie de acciones motrices que aparecen de modo filogenético en la evolución humana, tales como marchar, correr, girar, saltar, lanzar, recepcionar.

Las habilidades básicas encuentran un soporte para su desarrollo en las habilidades perceptivas, las cuales están presentes desde el momento del nacimiento, al mismo tiempo que evolucionan conjuntamente.

Las características particulares que hacen que una habilidad motriz sea básica son:

Ser comunes a todos los individuos.

Haber permitido la supervivencia.

Ser fundamento de aprendizajes motrices.

Consideramos habilidades motrices básicas a los desplazamientos, saltos, giros, lanzamientos y recepciones, todos ellos relacionados con la coordinación y el equilibrio.

Todos ellos son aspectos a ser desarrollados entre los 6 y los 12 años, período comprendido entre la adquisición y desarrollo en el niño de las habilidades perceptivo-motrices y el desarrollo pleno del esquema corporal.

COORDINACIÓN.

Concepto: La coordinación puede definirse como el control nervioso de las contracciones musculares en la realización de los actos motores. También, como la capacidad de sincronización de la acción de los músculos productores de movimientos, agonistas y antagonistas, interviniendo los mismos en el momento preciso y con la velocidad e intensidad adecuadas.

Tipos de coordinación: Atendiendo a las partes del cuerpo que intervienen en el movimiento podemos distinguir:

  • -Coordinación dinámica general: Aquella que agrupa los movimientos que requieren una acción conjunta de todas las partes del cuerpo. Intervienen gran cantidad de segmentos y músculos y por tanto gran cantidad de unidades neuromotoras.
  • -Coordinación óculo-manual y óculo-pédica: Aquella que va dirigida a las manos o pies. Los ejercicios para desarrollarlas van encaminados a los lanzamientos y las recepciones.
  • -Coordinación dinámico-manual: Corresponde al movimiento bimanual que se efectúa con precisión.

La coordinación dinámica general, sirve de base a todos los movimientos, estando presente en todas las habilidades básicas.

Se pretende que el movimiento cumpla su finalidad con el mínimo gasto. Características propias de la coordinación son:

La precisión en la ejecución.

Su realización con el mínimo gasto.

La facilidad y seguridad de ejecución.

Grado o nivel de Automatismo.

A través de los ejercicios de coordinación se desarrollan las diferentes habilidades y destrezas corporales en relación con el movimiento: General, óculo-manual y óculo-pédica.

Desplazamientos: Por desplazamiento entendemos toda progresión de un punto a otro del espacio, utilizando como medio el movimiento corporal total o parcial. Las dos manifestaciones mas importantes del desplazamiento son la marcha y la carrera, sobre todo desde el punto de vista educativo y de utilidad. Aunque existen otras modalidades en la forma de desplazarse (cuadrupedia, a pata coja, etc.)

La Marcha: Es una consecuencia de la adquisición de una mayor fuerza y desarrollo de los mecanismos sensoriomotores que permiten mejor equilibración y mayor coordinación neuromuscular.

La marcha evoluciona durante la primera infancia (reptación, cuadrupedia, marcha bípeda) hasta los 4 años, llegando a una marcha mas armoniosa, semejante a la del andar adulto. Sus características son:

  • -Tronco recto,
  • -Brazos en oposición a las piernas,
  • -Movimiento rítmico de la zancada,
  • -Seguimiento de la línea de marcha.

La Carrera: De estructura similar a la marcha, se diferencia de ésta en la llamada fase aérea y en la necesaria mayor fuerza para recibir el peso del cuerpo durante la misma. Se inicia a partir de los 2-3 años con dificultades para el giro o la detención brusca, siendo ya bien utilizada en los juegos a la edad de 5-6 años en que llega a asemejarse a la del adulto. Sus características son:

  • -Tronco ligeramente inclinado hacia adelante.
  • -Cabeza y mirada hacia adelante.
  • -Brazos con balanceo libre en el plano Sagital.
  • -Elevación de la rodilla.
  • -Fase de vuelo.

Saltos_: El desarrollo del salto se basa en complicadas modificaciones de la carrera y la marcha, con la variante del despegue del suelo como consecuencia de la extensión violenta de una o ambas piernas. En todo salto existen dos fases:

  • -Fase previa o preparación al salto.
  • -Fase de acción, o salto propiamente dicho.

Su realización implica la puesta en acción de los factores de Fuerza, equilibrio y coordinación, tratándose por consiguiente de una habilidad filogenética que se perfecciona con el crecimiento psicofísico y el desarrollo de dichos factores.

El niño comienza su génesis del salto, con aproximadamente los 18 meses. Hacia los 27 puede saltar desde una altura de 30cm.

con un pie delante del otro, llegando a ser a los 5-6 años semejante al salto del adulto, con una buena coordinación. El salto puede ser Vertical u Horizontal.

Giros: Entendemos por giro todo aquel movimiento corporal que implica una rotación a través de los ejes ideales que atraviesan el ser humano, vertical, transversal y Sagital.

Los giros, desde el punto de vista funcional constituyen una de las habilidades de utilidad en la orientación y situación del individuo, favoreciendo el desarrollo de las habilidades perceptivo espacial y temporal, capacidad de orientación espacial (orientar el cuerpo en la dirección deseada, por ejemplo), coordinación dinámica general y control postural (maduración neuromuscular y equilibrio dinámico), así como del esquema corporal (el niño, a través de las sensaciones que le producen los giros, se percibe mejor a sí mismo).

Podemos establecer varios tipos de giros:

  • -Según los tres ejes corporales: Rotaciones, Volteretas, Ruedas.
  • -Giros en contacto con el suelo.
  • -Giros en suspensión.
  • -Giros con agarre constante de manos (barra fija).
  • -Giros con apoyos y suspensión múltiples y sucesivas.

Lanzamientos y Recepciones: Implican un proceso cognitivo en el que intervienen tres factores fundamentales: Velocidad, Distancia y Precisión; además de la fuerza y flexibilidad.

Lanzamientos: A los 6 meses el niño puede hacerlo desde la posición de sentado.

A los 2-3 años, logra el lanzamiento con la extensión de los brazos.

Hacia los 5-6 años el lanzamiento va alcanzando la madurez adulta, con adelantamiento de la pierna opuesta al brazo lanzador y adoptando éste la posición de armado por encima del hombro.

Podemos distinguir dos tipos de lanzamiento:

  • Lanzamientode distancia, dominado por los aspectos cuantitativos de la acción motriz, fuerza, velocidad y potencia.
  • Lanzamientode precisión, dominado por los aspectos cualitativos, sobre todo de la habilidad perceptivo-motriz.

Recepciones: La maduración de la habilidad de recibir o recoger evoluciona de forma parecida a la de lanzar, necesitando de un mayor ajuste perceptivo-motor.

Hacia los 3 años los niños ponen los brazos en forma de una canasta para poder recibir una pelota.

A los 4 para recibir el balón, son capaces de abrir los brazos.

A los 5 lo recepcionan en vuelo una pelota de tamaño medio.

Distinguimos dos tipos de recepciones:

Recepciones propiamente dichas: Paradas, Controles, Despejes.

Recogidas: El objeto a recpepcionar se encuentra parado.

EQUILIBRIOS.

Es un factor estrechamente ligado al sistema nervioso central, que precisa de la información del oído, vista y sistema cinestésico. Por equilibrio podemos entender, la capacidad de asumir y mantener una determinada postura en contra de la gravedad.

Su desarrollo está relacionado con factores de tipo psicomotor tales como la coordinación, fuerza, flexibilidad, etc. y con aspectos funcionales tales como la base, la altura del centro de gravedad, la dificultad del ejercicio, etc.

Hacia el 1er año el niño es capaz de mantenerse en pie.

Hacia los 2 años aumenta progresivamente la posibilidad de mantenerse brevemente sobre un apoyo.

A los 3 años puede permanecer sobre un pie entre tres y cuatro segundos y marchar sobre una línea recta marcada en el suelo.

Hacia los 5 años el equilibrio estático y dinámico alcanzan una gran madurez,

Pero no será hasta los 7 años hasta cuando se complete la maduración completa del sistema de equilibrio hasta andar en línea recta con los ojos cerrados.

Podemos hablar de dos tipos de equilibrio: Dinámico y Estático

Actividades para desarrollar las habilidades básicas.

Aumentando y adaptando la dificultad al ciclo.

Desplazamientos, Marcha y Carrera: Caminar a distintas Zancadas. Cambios de dirección de ritmo. Andar a dos, tres o cuatro apoyos. Distintas modalidades de carrera. Variar en función de la zancada, distancia, visión, dirección, etc.

Saltos: Educación del impulso: con un pie, dos, desde el suelo, en altura. Con carrera y sin carrera, etc.

Ejercitación del vuelo: Frontal, lateral, hacia atrás.

Ejercitación de la caída: Apoyos a uno y dos pies, rodar.

Saltar y salvar obstáculos, cuerdas, elástico, salto en largo, Saltos gimnásticos. Aplicación circuitos con obstáculos. Variaciones en función del material, objetivos, adaptaciones…

Giros: Rodar como un tronco, girar sobre un pie, volteretas, rueda lateral, giros en tripedia sobre una mano, etc.

Lanzamientos y recepciones: Lanzar y recibir la pelota individualmente y por compañeros, tocando diferentes modalidades de envío y recepción, probando con juegos predeportivos, recepción y lanzamiento de aros, globos, materiales diversos, variando la distancia, la fuerza, etc.

Equilibrios: Educación postural, Desplazamientos en equilibrios, sobre bloques, líneas, bancos, variando dificultad. Equilibrios sobre el propio cuerpo, a un pie, con ojos cerrados, andando sobre una línea. Desplazamientos con picas, balones, sobre las manos, sobre la cabeza, en slalom. Pre-pino…


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