¿Cómo introducir a nuestro HIJO al mundo del CICLISMO?

No hay nada más reconfortante como padre que su hijo comparta afición, y si hablamos del caso de la bicicleta, donde se puede combinar su práctica con largas jornadas disfrutando de este sano deporte al aire libre, mucho mejor.

Pero como ocurre con cualquier otro deporte, un exceso de entusiasmo por parte del padre puede causar rechazo en su hijo, así como no tener en consideración aspectos como el uso de bicicletas infantiles adecuadas para cada tipo de niño, la seguridad y la libertad que le otorguemos en su práctica, ¿cómo introducirlos en el mundo del ciclismo adecuadamente?

Consejos para iniciar a nuestros hijos en el ciclismo
Consejos para iniciar a nuestros hijos en el ciclismo

Imagen: btwin.com

Comenzar a familiarizar sin obligar

Desde que son bebés pueden comenzar a montar en bicicleta de forma segura y familiarizarse con el mundo de las dos ruedas.

Para ello existen productos como corredores, los triciclos tradicionales o aquellos que disponen de un largo mango extensor con el que somos nosotros quienes manejamos el vehículo. Todos estos se pueden combinar con complementos a nuestra propia bicicleta como portabebés o transportadores.

En cualquiera de los casos es muy importante que el bebé se sienta plenamente seguro y confortable, adaptando cada tipo a la respuesta de nuestro hijo. Así, si nuestro hijo demuestra confianza y sentirse en un entorno agradable encima de su corredor, podemos proporcionarle un triciclo de pequeño tamaño sin necesidad que seamos nosotros quienes lo conduzcamos. Sin embargo, si llora o patalea, o siente sensación de agobio a la hora de hacer uso de un transportador, conviene que vayamos poco a poco y mediante triciclos y trasportines más seguros en el que nosotros controlemos su manejo.

Los ruedines, ¿hasta cuándo?

El paso natural de triciclo a bicicleta tiene en los ruedines su máximo protagonista. Este elemento que proporciona seguridad y estabilidad en los primeros años de uso de la bicicleta no tiene fecha de caducidad si los iniciamos a edades tardías (más de ocho años), siendo decisión del propio niño la elección del momento de su supresión.

Sin embargo, y es de lo que trata el artículo, si lo que queremos es familiarizarlos con la bicicleta desde bien chicos, la mejor edad para comenzar a suprimir los ruedines es en torno a los 4 o cinco años con bicicletas adecuadas a estas edades (con un tamaño aproximado de 16 pulgadas).

La razón es debido a que la altura y anchura de la estructura de la bicicleta es la adecuada para que ante cualquier desequilibrio, pueda responder con su propio cuerpo antes de producirse una caída que le motive a desistir en el intento por hacerse con el control de la bicicleta.

Una bicicleta para cada edad

No debemos caer en el error frecuente de pensar que una bicicleta de mayor tamaño es mejor para nuestro hijo y que se irá adaptando la altura del sillín a su crecimiento, ya que este factor, el no disponer de una bicicleta acorde a su edad, puede causarles rechazo al resultarles incómodas, además de como ya hemos visto, dificultarles el equilibrio y manejo una vez quieran prescindir de los ruedines.

Lo ideal es que su primera bicicleta la estrene de los tres a los cuatro años, con una bicicleta en torno a las 14 pulgadas, y que a partir de aquí, la renueven cada dos años hasta que se estabilice su crecimiento en torno a los 10 años, cuando su renovación ya dependa de su comodidad y ritmo de crecimiento.

La bicicleta debe ser un entretenimiento, no una obligación

Si nuestro hijo apunta maneras de convertirse en el próximo Alberto Contador, apenas tendremos que recurrir por nosotros mismos a estas prácticas, ya que será él quien nos las demande, pero en el caso contrario, nos debe preocupar que sea propia voluntad de nuestro hijo el practicar de forma solitaria o en conjunto con nosotros el ciclismo.

Para ello, no sólo le debemos preguntar e incitar a que lo practique al aire libre los fines de semana por ejemplo con salidas al campo o lugares de excursión que le resulte de su agrado, sino además incentivarlos de alguna manera con bicicletas del color y modelo que les agrade (con sus dibujos animados impresos o decorados por nosotros mismos, con una cesta para sus juguetes y chucherías etc.), viéndonos que nosotros nos desplazamos constantemente sobre ella (de manera que la relacione como un transporte más) e incluso yendo a recogerlos con la bicicleta disponible facilitándoles la vuelta a casa en el caso de que nos quede cercano el colegio a casa.

Seguridad ante todo

No hay nada que traumatice más a nuestros pequeños que una caída. Por ello y para darles sensación de que no ocurre nada, elementos de seguridad como el casco son imprescindibles pero no los únicos: rodilleras, muñequeras, guantes y todo los que les aporte un extra de seguridad no sólo les evitará rasguños que son a estas edades una constante, sino también les aportará la confianza necesaria como para convertir el ciclismo en el mejor juego.


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